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domingo, 9 de octubre de 2011

Placeres varios

Matilda disfruta de un rico chocolate, mientras leemos juntas en Barnes & Noble. Tras lo cual, y de vuelta en casa, se da un baño y me pide que le corte el pelo. Mi única experiencia con las tijeras y el cabello fue en mi propia cabeza, hace como unos quince años, ocasión tras la cual tuve que acudir de urgencia a la peluquería, a que remediaran el experimento fallido. Pero Matilda no parece asustarse por mis antecedentes, y su tranquilidad me genera confianza: antes de que alguna de las dos se arrepienta, empuño las tijeras de mi escritorio (si mi casa se caracteriza por algo, debería ser porque tengo un par de tijeras en casi todos lados: cocina, escritorio, baño, cuartos de las nenas... ¡dios no permita que no encuentre un par de tijeras cuando las necesito!) Cuando termino, miro lo que la revista Billiken llamaría "modelo terminado". No quedó nada mal, me digo, y me doy, incrédula, una casi imperceptible palmadita en la espalda, mientras mi hija sonríe frente al espejo.

En plena lectura, antes del arriesgado pedido

miércoles, 5 de octubre de 2011

¿Debería ahorrar para mandarla al analista?

-¿Para qué sirve Shakespeare?

Matilda me sorprende con su pregunta, más que nada porque pronuncia a la perfección el apellido del bardo, y no sé muy bien qué respuesta está buscando. Tardo unos segundos en darme cuenta de que se refiere a una aplicación del iPhone (que suele birlarme para curiosear los pocos juegos que tengo).

Se me ocurren infinidad de respuestas a la pregunta de "para qué sirve Shakespeare" (la que más me gusta es "para tratar de entender este mundo de locos"). Le explico, sin embargo, y sin mayor ironía, que la aplicación contiene las obras completas del autor de Romeo y Julieta.

-¿Conocés la historia de Romeo y Julieta?- le pregunto a la vez, sin saber muy bien a dónde va a ir a parar nuestro diálogo (como siempre).

-Sí, es la historia de un gnomo que se enamora de una igual a él, pero las familias no se quieren. Al final se casan.

-Hmmm, más o menos, algo así, eso es la película "Gnomeo and Juliet", ¿no?- Veo que Shakespeare ya hizo su aparición en la vida de mi hija de ocho años, me guste o no la forma que adoptara para hacerlo. Siento que hay que hacer algo urgente-. La historia es un poquito diferente. Termina mal. Es una historia triste. ¿Te gustaría ver la historia original?- y apenas pronuncio esa última palabra, me doy cuenta de mi error. ¿Qué historia original? ¿A qué me refiero? ¿A que tiene que leer a Shakespeare? ¿O buscar sus antecedentes? ¿O ver alguna puesta en escena en Londres? ¿O ver alguna de las chiquicientas versiones cinematográficas, incluyendo la de ballet, con Nureyev y Margot Fonteyn? Antes de que termine de cuestionarme mi propia pregunta, Matilda me contesta con un rotundo "¡SÍ!" y se me ocurre, entonces, apelar a lo único que tengo a mano, aparte de la aplicación del iPhone, que es la película de Baz Luhrmann en DVD. Me fijo cuál es la calificación (porque todavía no la vi, es un regalo que estaba esperando el momento adecuado, que bien podría ser este) y es "PG13". Tengo mis dudas, más por la violencia que pueda tener que por las escenas amorosas.

-Perfecto- le digo a Matilda-. Acá está. Esta es la versión original.

Mientras vemos la película, extasiadas en nuestras diferentes lecturas, pienso en la famosa frase "Nada se crea, nada se pierde, todo se transforma". También pienso que el verdadero arte, por más violento o crudo que sea, no puede hacer daño. Y tengo la certeza de que estamos apreciando una verdadera obra maestra.

jueves, 10 de mayo de 2007

Y recomendando

Un libro: Nobody Belongs Here More Than You. Cuentos de Miranda July.
Una joya absoluta.
Acaba de publicarse en inglés, así que supongo que todavía no existe una traducción al español (pero vale la pena esperar, y ojalá traduzcan como se merece).
Mientras tanto, pueden ver la película Me and You and Everyone We Know, para precalentar.